Franz Schubert nació en Viena en 1797 y murió en la misma ciudad en 1828. Fue uno de los primeros compositores verdaderamente libres, y a pesar de su corta vida pudo dejarnos algunas de las obras musicales más relevantes y bellas de la historia de la música. Aunque el reconocimiento del genio de Schubert no llegó hasta muchos años después de su muerte, sí obtuvo el cariño y el apoyo de toda una serie de amigos y seguidores que vieron en él a un gran artista.

     La música de Schubert se considera a medio camino entre el estilo clásico, heredado de Haydn y Mozart, y el nuevo estilo romántico surgido en el siglo XIX, y aunque compuso para todo tipo de géneros, es en la canción donde se hace más evidente su genio para la melodía: “Los lieder son el corazón de la obra de Schubert. En ellos encontró sin esfuerzo, desde sus inicios, la forma y la expresión naturales de su ingenio” (Rebatet, 1997, p. 353).

     Schubert compuso más de 600 lieder, algunos tan importantes como Margarita en la rueca, El rey de los elfos o los ciclos La bella molinera y Viaje de invierno, que suponen una de las cimas creativas de Schubert: “Una de las conquistas más geniales de la obra musical de Schubert son sus dos ciclos liederísticos sobre poemas de Wilhelm Müller: Die schöne müllerin (D. 795, 1823) y Winterrreise (D. 911, 1827).” (Plantinga, 1992, p. 139).

     Schubert terminó la composición de Viaje de invierno en 1827, casi al final de su vida, y al igual que el anterior ciclo de canciones La bella molinera, se basó en un conjunto de poemas del poeta romántico alemán Wilhelm Müller.

     Viaje de invierno se compone de 24 canciones que nos hablan del rechazo y la soledad, y todo el ciclo está fuertemente ligado a la idea de la muerte: “Un joven maltratado por la vida y el amor que no ve más que muerte en su futuro” (Rebatet, 1997, p. 355).

     El lied nº 11 de este Viaje de invierno se titula Frühlingstraum (sueño de primavera) y nos cuenta cómo el protagonista del ciclo sueña con la primavera y el amor, su angustia al despertar, y su deseo por volver al sueño.

     Este lied se estructura en tres partes que se repiten con diferente texto y que podríamos esquematizar como ABC-A’B’C’. Cada una de estas partes se corresponde con una estrofa del poema, por lo que nos encontramos en este lied algunas de las características que definen al lied alemán: música estrófica, cada estrofa contiene una única y diferente melodía, y un estilo silábico sin apenas melismas.

     La primera parte, en La mayor y compás de 6/8, nos sitúa en el sueño del protagonista, del viajero, que sueña con el calor y la alegría de la primavera. La tonalidad mayor, el ritmo casi de danza del compás de 6/8 (también algunas notas de adorno nos sugieren este carácter de danza) y la indicación “Etwas bewegt” (algo movido) nos sugieren la alegría y el bienestar del protagonista en su sueño. El rango dinámico de esta sección, que va de pianísimo a piano, también nos sugiere lo placentero de este sueño. Sin embargo, el ritmo constante en forma de tresillos que aparece en la parte del piano parece advertirnos de que el viajero no ha dejado de caminar.

                                                            Figura 1. Schubert, Winterreise D. 911, nº 11 Frühlingstraum. Fuente: http://imslp.org

 

     La segunda parte nos habla de la angustia del viajero al despertar y volver a la realidad. Se mantiene en esta parte el compás de 6/8 pero con la indicación de tempo “schnell” (rápido) que sugiere esta angustia del protagonista, y la tonalidad utilizada es Mi menor, quizá para mostrarnos la tristeza del viajero al volver a la realidad. Además, representa el cacareo de los gallos que le despiertan y el graznido de los cuervos mediante la indicación dinámica forte. Incluso podemos observar como representa la palabra “krähten” (gallos) por medio de un tresillo de semicorcheas que contiene un intervalo de octava, casi como una onomatopeya del canto del gallo.

                                                          Figura 2. Schubert, Winterreise D. 911, nº 11 Frühlingstraum. Fuente: http://imslp.org

 

     La parte del piano se vuelve mucho más estática, quizá reflejando la reflexión del viajero. Aquí podemos ver otra de las características del estilo pianístico de Schubert: las líneas de las dos manos están integradas en una escritura compacta.

                                                           Figura 3. Schubert, Winterreise D. 911, nº 11 Frühlingstraum. Fuente: http://imslp.org

 

     En la tercera parte, el viajero se pregunta por qué ha soñado con la primavera. Aquí Schubert vuelve a la tonalidad principal de La mayor, sin embargo, utiliza un compás de 2/4, ya que no hay alegría y movimiento, más bien reflexión. El piano vuelve a hacer un ritmo continúo representando el caminar del viajero y todo el pasaje está en pianísimo.

                                                          Figura 4. Schubert, Winterreise D. 911, nº 11 Frühlingstraum. Fuente: http://imslp.org

 

     Además, en esta parte el viajero parece entristecerse por su destino “¿os reís acaso del soñador que vio flores en invierno?”. Schubert refleja el pesar de esta sección modulando a Re menor.

                                                           Figura 5. Schubert, Winterreise D. 911, nº 11 Frühlingstraum. Fuente: http://imslp.org

 

     La cuarta parte será una repetición casi literal de la primera. Sin embargo, el texto cambia y el poeta nos habla del sueño del viajero con su amada, por lo que “hay una intensificación de la dulzura, de la sensualidad en las palabras” (Bostridge, 2019, p. 200).

     Para la quinta parte, Schubert mantiene el tempo, la dinámica y la tonalidad que utilizó en la segunda. En esta estrofa, en contraposición con la segunda, parece que la tristeza del viajero se traslada a su interior: “… la narración poética se traslada del exterior al interior, del ojo al corazón, como la constatación de que el caminante está solo” (Bostridge, 2019, p. 201).

     En la última estrofa hay un claro deseo del protagonista de volver a su sueño, lo que nos sugiere la idea de nostalgia y tristeza: “… uno de los momentos más sombríos de todo el ciclo, cuando el caminante cierra los ojos, alimentando el eco de su emoción cifrada en los latidos de su corazón” (Bostridge, 2019, p. 202).

     El lied se cierra con un acorde en La menor que nos sugiere la tristeza, desolación y desesperanza del viajero.

                                                                  Figura 6. Schubert, Winterreise D. 911, nº 11 Frühlingstraum. Fuente: http://imslp.org

 

 

Referencias bibliográficas

Bostridge, I. (2019). Viaje de invierno de Schubert. Barcelona: Acantilado.

Plantinga, L. (1992). La música romántica. Madrid: Akal.

Rebatet, L. (1997). Una historia de la música. Barcelona: Omega.

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